La carboximetilcelulosa de sodio (CMC) es un polímero altamente versátil y soluble en agua, ampliamente utilizado en los sectores alimentario, farmacéutico, de cuidado personal e industrial. Derivada de la celulosa, la CMC es conocida por sus excepcionales propiedades espesantes, estabilizantes y emulsionantes, lo que la convierte en un ingrediente esencial en una amplia gama de aplicaciones.
En la industria alimentaria, el CMC es un aditivo fundamental en productos como lácteos, salsas, bebidas y productos horneados. Mejora la textura, estabiliza las emulsiones y previene la cristalización en alimentos congelados y postres. Su capacidad para retener humedad y prolongar la vida útil lo convierte en una opción preferida para mantener la calidad y consistencia del producto.
En el sector farmacéutico, el CMC sirve como aglutinante, estabilizador y disgregante en tabletas, jarabes y suspensiones. Su biocompatibilidad y seguridad garantizan un rendimiento confiable en formulaciones medicinales.
En productos de cuidado personal como pasta de dientes, champús y lociones, el CMC actúa como espesante y estabilizador, mejorando la viscosidad y asegurando una aplicación suave.
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